Rollitos crujientes de espinacas salteadas y queso crema

 
Hay sonidos que despiertan el apetito al instante, y el "crunch" de estos rollitos es, sin duda, uno de ellos. Si sois amantes de los contrastes, esta receta se va a convertir en una de vuestras favoritas del blog.
Hoy dejamos el azúcar a un lado para centrarnos en un bocado salado que es pura elegancia. Imaginad una masa fina y dorada, horneada hasta alcanzar el punto exacto del crujir, envuelta en una lluvia de semillas tostadas que aportan un toque rústico y aromático. Pero la verdadera magia ocurre al morder: el exterior rompe con decisión para dar paso a un interior fundente, suave y lleno de sabor gracias a la mezcla clásica (y siempre ganadora) de espinacas salteadas y queso crema.
Para el emplatado, he querido jugar con los colores de la huerta. El rojo vibrante del pimentón, la frescura de la albahaca y unos tomates cherry en tonos rubí y ámbar no solo decoran, sino que limpian el paladar e invitan a repetir.
Son perfectos como entrante sofisticado o para una cena ligera donde queremos mimarnos un poco. ¡Preparaos para llenaros las manos de miguitas de felicidad!
 

Ingredientes:

450 g de espinacas cocidas
3 dientes de ajo
1 cebolla mediana
1/2 cucharada de pimentón de la Vera
16 hojas de pasta filo
160 g de queso crema
100 g de margarina derretida
Aceite de oliva
Sal
Semillas surtidas para decorar (amapola, pipas de girasol y sésamo)
 

Elaboración:

Picar muy fina la cebolla y los dientes de ajo.

En una sartén, poner 2 cucharadas de aceite de oliva y hacer el sofrito con esos dos ingredientes hasta caramelizar la cebolla.

Precalentar el horno a 180ºC.

Añadir al sofrito el pimentón, saltear brevemente y luego las espinacas cocidas y bien escurridas. Rehogar durante 2 minutos a fuego medio, removiendo para que el calor llegue a toda la espinaca.

Dejar enfriar por completo.

Separar cada lámina de pasta filo en 4 partes iguales. Pincelar con la margarina todas las partes cortadas, ya que vamos a ir solapando cada porción sobre la anterior.
 
 
Sobre cada cuadrado resultante (en total van a ser 4), poner un cordón del sofrito de espinacas y encima de éste, otro cordón del queso crema.
 
 
 
Enrollar cada cuadrado sobre sí mismo de forma que queden consistentes hasta obtener 4 rollitos, pincelando el borde antes de cerrarlos.
 
Pincelar con margarina la superficie contraria al cierre y espolvorear con las semillas.

 
Hornear los rollitos a 180ºC durante 10-12 minutos o hasta que los veáis doraditos y crujientes. 




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