Chamiat (Bocados Crujientes de Masa Filo, Miel y Pistachos)
Chamiat: pequeñas pirámides de filo, almendra y miel
Hay dulces que invitan a detenerse antes del primer bocado. Sus pliegues, su brillo y el cuidado con el que están formados nos recuerdan que la repostería también se disfruta con la mirada. Los chamiat tienen precisamente ese encanto: pequeñas piezas doradas, delicadas y llenas de matices, que convierten una bandeja de dulces en una invitación a compartir.
También los encontraréis escritos como chamiates y asociados a la baklawa siria en distintos recetarios. Nos acercan al amplio universo de los dulces de filo y frutos secos de la repostería del Mediterráneo oriental. En este repertorio, las mismas hojas finísimas pueden dar lugar a formas muy diferentes: capas cortadas, rollitos o pequeños nidos. Aquí, el protagonismo se lo lleva el plegado en forma de pirámide.
Buena parte de su encanto está en la masa filo. Sus hojas se superponen, pinceladas con mantequilla, y al hornearse se transforman en capas ligeras y crujientes. Es un trabajo de pequeños gestos: extender, pincelar, colocar el relleno y recoger las esquinas. La paciencia se convierte en pliegues, y los pliegues, en una envoltura delicada que se quiebra al morder.
La versión que hoy os propongo conserva la almendra y el aroma de vainilla de la receta de Délices D’orient. El acabado reúne el brillo de la miel y el contraste del pistacho, sin quitar protagonismo al crujiente de la masa. Almendra, mantequilla y un toque dulce se encuentran en una pieza pequeña, de esas que apetece saborear despacio.
Me gusta la idea de llevar estos chamiat a la mesa en una bandeja amplia, con un té o un café cerca y tiempo para conversar. Son una propuesta para dar un aire especial a la sobremesa, preparar una merienda diferente o compartir nuestra afición por esa repostería en la que la forma y el sabor van de la mano.
La receta de un vistazo
- Preparación
- 45 min aprox.
- Cocción
- 15–20 min por tanda
- Tiempo total
- 75–85 min aprox.
- Raciones
- Unas 35 piezas
Estimación para dos tandas consecutivas. Con una sola tanda: 60–65 minutos. No incluye el enfriado ni la descongelación de la masa filo. El rendimiento depende del tamaño de los huevos y de las hojas disponibles.
Ingredientes
Para la envoltura
- 1 paquete de masa filo de 500 g.
- 125 g de mantequilla fundida.
Para el relleno y el acabado
- 700 g de almendra molida.
- 230 g de azúcar.
- 1 nuez de mantequilla.
- 1 cucharadita de vainilla.
- 2–3 huevos.
- Miel.
- Pistachos troceados.
Elaboración
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1. Preparamos el relleno
Mezclamos almendra, azúcar, la nuez de mantequilla y vainilla. Añadimos los huevos uno a uno, amasando a mano hasta obtener una masa homogénea y moldeable.
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2. Dividimos la masa
Formamos bolas de 30 g, cubrimos con film y reservamos.
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3. Superponemos las hojas
Apilamos entre 6 y 8 hojas de filo, pincelando cada una con mantequilla fundida.
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4. Formamos las pirámides
Cortamos cuadrados de 10 × 10 cm. Ponemos una bola en cada centro y levantamos las cuatro esquinas formando una pirámide. Repetimos con las hojas restantes.
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5. Horneamos
Colocamos en una bandeja y horneamos en el horno precalentado a 180 °C durante 15–20 minutos aproximadamente por tanda. Revisamos desde el minuto 15: la masa debe quedar dorada y el relleno cocido. Si hace falta, prolongamos la cocción.
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6. Terminamos con miel y pistacho
Al salir del horno, añadimos una cucharadita de miel a cada pieza y espolvoreamos pistacho troceado.
















