Ensaladilla de ahumados

 
Estamos en  Cuaresma, el periodo que precede a la Semana Santa y donde gastronomicamente el pescado gana le come terreno claramente a la carne en nuestras mesas.
Y dentro del pescado, si concretamos, es el bacalao sin duda el rey, siendo las recetas con este producto como materia prima destacada, de las más apreciadas y demandadas en esta época del año.
Ya sea por guardar la tradición cristiana en algunos casos o por simple costumbre en muchos otros, lo cierto es que tanto durante la Cuaresma como durante la propia Semana Santa, el bacalao se convierte en el auténtico protagonista de cualquier menú que se precie.
 

La tradición del bacalao en Cuaresma

Como seguramente casi todos sabréis la tradición cristiana marca que durante la Cuaresma (los 40 días que transcurren entre el miércoles de cenizas y el jueves santo) los viernes son de vigilia y esto implica el no comer carne.
Esta tradición tuvo su inicio y máximo apogeo durante la época medieval, donde la iglesia impuso la abstinencia en Cuaresma y se sustituyó el consumo de carne, fundamentalmente por bacalao, ya que era un pescado de calidad pero relativamente barato, por lo que era muy demandado.
Pero si queremos mirar más atrás y saber como llegó el bacalao a nuestras tierras y se hizo popular, entonces tenemos que hacer referencia a los míticos vikingos, que fueron los primeros en utilizar la técnica del secado para poder llevar el bacalao en sus largas expediciones y alimentarse con el.
Esta tradición se popularizó en Islandia y Noruega con la construcción de innumerables secaderos donde curaban el bacalao que luego vendían por el resto de Europa y así llegó a España, a través del País Vasco.
Dicen que los pescadores vascos vieron el filón e incorporaron el proceso del salado para su conservación para aumentar su tiempo de conservación y venderlo así más fácilmente por el resto de la Península Ibérica.
Lo cierto es que a día de hoy el bacalao sigue siendo el pescado más consumido en esta época del año, donde sus ventas se disparan por encima del 70% con respecto al resto del año.
 
Esta es una variante de la clásica ensaladilla rusa pero que incorpora ahumados y encurtidos entre sus ingredientes, resultando aún más sabrosa si cabe. La verdad, es que se pueden hacer mil y una variantes de este plato. Particularmente es una receta que me vuelve loco, tanto que me tienen que quitar la fuente de la vista porque soy capaz de zampármela toda yo solito, una adicción que me viene desde pequeño y que a fecha de hoy me sigue pasando, aunque ya intento no comer pan al mismo tiempo. 

Tampoco dejo pasar la ocasión de probarla cuando la veo en la carta de bares o restaurantes para ir comparando.
He usado bacalao y salmón en esta ocasión, pero cualquier ahumado le va de maravilla a una ensaladilla. Una receta atemporal que siempre triunfa. Espero que os guste. 

 

Ingredientes:

10-12 patatas medianas
100 g de bacalao ahumado
100 g de salmón ahumado o bien palometa
1 cebolleta
1 cucharada de alcaparras
3 pepinillos agridulces
1 huevo cocido
2 zanahorias
1 lata pequeña de atún en conserva
1 lata pequeña de pimiento morrón
Mayonesa al gusto 

Elaboración

Lavar bien las patatas y ponerlas a cocer mejor en olla rápida junto a las zanahorias. Como son medianas en tan solo 10 o 12 minutos estarán en su punto. 
Una vez cocidas, las escurrimos  y retiramos a una fuente. Yo suelo taparlas con plástico de cocina para que no se resequen mientras se atemperan. Les quitamos la piel una vez templadas y troceamos en un tamaño medio.

Por otro lado, picar fino la cebolleta, los ahumados, el huevo cocido y el pimiento morrón. 

En un cuenco grande, poner las patatas y las zanahorias troceadas; añadir el resto de ingredientes y la mayonesa. No he añadido sal porque los ahumados son bastantes sabrosos por sí. Una vez estén bien mezclados todos los ingredientes, pasamos la ensaladilla a una fuente y extendemos, cubriéndola de un poco más de mayonesa. Tapar con film plástico para que no se reseque y dejar enfriar para que se asiente un mínimo de 4 horas.

Llegado el momento de servir, utilizamos un molde para presentarla de forma individual y decoramos con alcaparras y bacalao ahumado.

¡Buen provecho! : )

 



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